Artículos - 11 Jul 2013

Adelantarse a las tendencias

Por Gaby de la Riva

Estando en el aeropuerto de Nueva York, cansada después de un viaje largo, con un dolor de espalda agudo, y un desfase de horario que ya pesaba, se develó frente a mí la visión de un “Spa Express” -y no hablo de un simple espejismo-, sino de un establecimiento real, que ya en algún viaje anterior había despertado mi curiosidad, pero que ahora verdaderamente me significaba el anuncio de un momento de relax, apapacho, consuelo y lujo, que definitivamente necesitaba y merecía.

La solicitud de un manicure “básico”, cuya operación motivó la presencia de masajistas, manicuristas y pedicuristas chinos, que se aprestaban a aplicarme ceras, cremas, scrubs, y todo cuanto consideraban imprescindible para la rehabilitación de mis maltratadas manos, fue suficiente para sumergirme de inmediato en un trance oriental, que luego me fue cobrado a un precio no tan “básico”.

Me sentaron en un sillón, dotada de un control remoto con el que podía ir programando unos deliciosos masajes en la espalda, el cuello y la cintura. De fondo, una música New Age nos envolvía a todos los clientes, en una burbuja que nos separaba momentáneamente de la realidad afuera.

Ni les cuento lo que significó ese oasis de aromas, masajes, cuidados, y apapacho en el momento en que más lo requería.

Muchos de los inventos y negocios exitosos de hoy, surgen de las necesidades de un mundo en el que cada vez hay más limitantes de tiempo, más estrés, menos amigos, más competencia y exigencias.

Los temores asociados al viajar y las recientes medidas de precaución de los gobiernos, abren nuevos mercados. Así ahora dado que ya no debemos llevar líquidos en la bolsa de viaje, podemos encontrar jabones, shampoos, espuma para afeitarse, o dentífrico, en presentación de delgadas hojitas como las que conocíamos para curar el mal aliento.

Starbucks llena el nicho que habían dejado vacío las pastelerías y los cafés que fueron envejeciendo y dejaron de resultar atractivos para los jóvenes. El acto de beber café se reivindicó y ahora se asocia con la experiencia de disfrutar de un ambiente libre, caras agradables, sofisticación. El lugar es un espacio para encontrarse con amigos o clientes, productos con menos o más calorías, pero con alternativas y clase. Un concepto adaptado a los nuevos tiempos, que ofrece un valor agregado de salud y responsabilidad social, con la presencia de productos orgánicos y del compromiso de apoyar a las sociedades menos favorecidas.

Las antiguas “cocineras de planta”, hoy han evolucionado en modernas y prácticas “chefs”, que se sirven de una sola mañana para preparar los menús con los que el ama de casa que trabaja, podrá nutrir a su familia con comida casera toda la semana.

Las cada vez más frecuentes tiendas, productos y marcas dedicadas al cuidado del cuerpo y del espíritu, en donde abundan las variedades de texturas, aromas, beneficios y colores, caen como anillo al dedo entre jóvenes adultos y mujeres, que influenciados por el boom de “volver a lo natural”, y la moda de alimentar lo espiritual, obtienen la respuesta a sus demandas verdes y conciencias inquietas, en vistosos empaques biodegradables, de diseño rústico y fabricados con extractos naturales, que prometen brindar equilibrio, bienestar, armonía y salud.

El negocio del “sonido” para fiestas, se vió obligado a reaccionar rápidamente, ante la preferencia de los chavos por escuchar su música de una forma “personalizada”, que les permita compartir sus gustos a los amigos y presumir de su conocimiento y habilidades con respecto al tema. Ahora se cuenta con sofisticados aparatos reproductores de música, que permiten a los jóvenes “enchufar” su IPOD y disfrutar con los cuates de sus cantantes o grupos preferidos, que se escuchan saliendo de las poderosas bocinas.

Las grandes oportunidades, se abren a partir de simples necesidades. Basta con levantar la vista y voltear a ver el éxito que han tenido aquellas nuevas ideas, que han surgido en respuesta a demandas que ya sea de índole racional, físico, espiritual o psicológico, manifestamos en el día a día los seres humanos.

Que si falta de cariño, que si demasiado estrés, que si ganas de compartir, que si el querer consentir, sentirme importante, verme más flaca, o cuidar un poco el mundo… Allí están siempre atentas las marcas, los fabricantes, los publicistas o los mercadólogos, que quieren reconocer y atender al consumidor justamente por su lado flaco.

Es tarea de todos los que estamos en este mundo del marketing, atender a esas nuevas necesidades y hacerlo primero que nuestro competidor!!

Escrito por: de la Riva Group

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