Artículos - 11 Ago 2009

Cada generación tiene lo suyo

A todos nos ha pasado: estamos hablando con alguien mayor que nosotros y sucede algo extraño: la conversación comienza a «costar trabajo». Tenemos que explicarle a la abuela cómo es posible tener amigos en Ámsterdam y platicar con ellos en tiempo real gracias a un sistema llamado Skype. Las consecuencias de este tipo de desfases van desde un deterioro en el ritmo de la anécdota –que arruina el perfecto final que ya no da risa– hasta una serie de «avionazos» certeros o enormes sermones.

Pero, aceptémoslo, también hemos estado del otro lado. Mi hermano, únicamente algunos años menor que yo, tiene un afán desmedido por compartir su vida por Facebook y no soporta la lentitud de El bueno, el malo y el feo. Yo no lo entiendo.

Por lo general, nos toma unos momentos darnos cuenta de que las personas de distintas edades simplemente entienden las cosas de manera diferente. No sólo es cuestión de las etapas de vida de una persona: nos encontramos frente al famoso gap generacional.

Cada generación ve el entorno de un modo distinto. Vive, compra y planea dependiendo de lo que le ha tocado vivir; no únicamente a nivel personal, sino grupal. En los trackings de tendencias que hemos hecho en dlR desde 2003, se ha comprobado que cada generación ha vivido de manera compartida hechos clave en su vida que influyen de manera directa en la manera en la que deciden compras y conexión con las marcas.

Es importante considerar las características generacionales a la que pertenece el target  que se dirige una ejecución comunicativa. No sólo contextualiza la manera en la que el mensaje se envía, si no que se puede codificar de manera tal que el target la reciba mejor o en absoluto. Recuerdo un pre test donde evaluamos cierta campaña muy graciosa. Resultó que para el target resultaba altamente ofensiva. La respuesta: el cliente y los creativos que habían ideado y aprobado la campaña pertenecían todos a la generación X e Y. El target, empero, pertenecía a los baby boomers.

Hay que comprender profundamente los valores, intereses, vivencias y dinámicas de compra de los integrantes de cada generación. Sólo de ésta manera seremos capaces de estructurar mensajes que tengan sentido para el que los recibe; no púnicamente, para el que los emite. Es muy común el error de asumir que otras generaciones tienen las mismas creencias básicas que la propia: error muy fácil de evitar.

Únicamente contrastando los valores de cada generación podremos comprender sus vivencias y características, y la vez que conocer un poco más de nosotros mismos

Escrito por: de la Riva Group

Conoce más