Artículos - 31 Oct 2008

Sex Sells

La sexualidad es una forma de ser, una manera de expresarse, de sentir, de pensar, de actuar.

El sexo es  el medio  a través del cual un individuo se proyecta y se define como ser vivo, sin embargo, ha sido un tema controversial y polémico a lo largo de la historia de la humanidad.

Sabemos de épocas donde ciertas culturas promovieron una sexualidad libre, pero también conocemos aquellas donde se ha estigmatizado y reprimido.

En los últimos años, la concepción de la sexualidad ha evolucionado de una manera sorprendente, podríamos decir que en la “ley de péndulo” aún no llegamos  al extremo de la libertad, cada día somos testigos de de una mayor apertura.

Hace algunos años la sexualidad era un tema “oscuro”, algo de lo que nadie hablaba, “un tabú”, un tópico considerado “vergonzoso”.  Los padres y las Instituciones educativas no consideraban este tema como algo prioritario dentro de la formación y educación de las generaciones más jóvenes, por el contrario, jugaban un rol pasivo.

Anteriormente no se preocupaban por establecer un canal de comunicación adecuado con los menores. Cuando los adultos eran cuestionados sobre la sexualidad por sus pequeños, mostraban una actitud de evasión, nerviosismo e incluso incomodidad.

Este tipo de comportamiento mandaba mensajes confusos que eran traducidos e interpretados como una cuestión turbia, misteriosa y poco natural.

En la actualidad, la sexualidad no sólo ha dejado de ser un tema “prohibido” e intocable, sino que se han convertido en un tema candente que se inscribe a “flor de piel”  en el entorno  bio-psico-social de los individuos.

Para algunos la sexualidad ha caído en “excesos” y “libertinaje” que conllevan a una pérdida de valores, de compromiso y de equilibrio social. Para otros, representa una libertad en la cual los individuos pueden alcanzar un mayor equilibrio emocional.

Factores como el control de la natalidad, la píldora anticonceptiva, la presencia enfermedades de transmisión sexual y el VIH, han contribuido de manera contundente a la apertura social, pasando de la invisibilidad a la necesidad la necesidad inminente de formar, informar y concientizar a las nuevas generaciones sobre los riesgos de un manejo inadecuado de su sexualidad.

Actualmente, nuestra sociedad recibe una gran diversidad de mensajes sexuales a través de los medios de comunicación: televisión, radio, espectaculares, impresos, Internet…

Asimismo, encontramos cada vez más empresas que han dejado la clandestinidad y que ahora comparten los mismos espacios publicitarios que cualquier alimento, producto de belleza, aparato electrónico… estas son los hot lines, sex shops, preservativos, afrodisiacos, tratamientos para la disfunción eréctil…

El acceso a la información, sobretodo en las grandes ciudades, ha hecho que los jóvenes estén más expuestos a un sin número de estímulos con temática sexual. Este hecho ha reducido la edad promedio en la que se inicia una vida sexual activa. Según datos del INEGI, las nuevas generaciones comienzan a tener relaciones sexuales entre los 12  y 13 años de edad.

Las repercusiones de este nuevo comportamiento es la incursión de pre-adolescentes y adolescentes a un mundo que requiere mayor madurez y estabilidad psico-emocional y que por ende, se convierten en un segmento vulnerable ante la presencia de enfermedades de transmisión sexual.

De acuerdo con el representante en México del Fondo de Población de las Naciones Unidas, a nivel  mundial, más de la mitad de las nuevas infecciones de VIH se producen entre jóvenes de 15 a 24 años de edad (más de dos tercios de esas nuevas infecciones ocurren en mujeres), esto es, más de seis mil casos diarios de enfermos de VIH; además de las cifras alarmantes de embarazos no deseados entre los jóvenes.

Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud señala que 85% de los casos de enfermedades de transmisión sexual ocurren en jóvenes de entre 15 y 30 años de edad. Las estadísticas también revelan que este grupo cambia de pareja dos o tres veces al año.

En general, observamos que la sexualidad se ha reducido al disfrute de la genitalidad dentro de un enfoque totalmente hedonista, perdiendo su esencia y riqueza dentro de las relaciones humanas.

Este énfasis en la genitalidad ha confundido a las nuevas generaciones, las cuales no distinguen entre erotismo, sensualidad, pornografía o masturbación, por lo que confunden el amor con un simple ejercicio sexual superfluo.

Los cambios es necesario educar en la nueva vivencia de la sexualidad entre los jóvenes, arrojan la necesidad de una formación y educación alrededor de una autoestima sana y con un buen manejo de las emociones con el fin único de generar responsabilidad y plenitud sexual.

Sin embargo, la apertura hacia la sexualidad se ha dado también entre los adultos, quienes están experimentando una mayor comunicación en las relaciones de pareja, mayor experimentación y disfrute compartido.

Disminuye cada vez más la práctica sexual centralizada en el hombre, ahora el disfrute de la mujer está cobrando importancia dentro de las relaciones de pareja. Es más, podríamos decir que, en nuestros días, la hombría se mide a partir de la capacidad que tiene un hombre para generar placer en la mujer.

Los consumidores están más receptivos a productos que propongan mejorar su vida sexual, a dejar tabús para incursionar a un mundo  lleno de posibilidades para disfrutar.

Siempre se ha dicho que el sexo vende, la realidad es que más allá de los logros de simples estímulos publicitarios, ahora se abren nuevos espacios para la industria de productos sexuales, pero con un tono y manera juguetón, abierto, con sentido y de placer compartido, dejando atrás lo burdo que se derivaba de la clandestinidad y descalificación de la sexualidad.

Escrito por: de la Riva Group

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